Habían pasado ya diez días y las lágrimas comenzaban a desaparecer de sus ojos. En esos diez días no había parado de llover, como si el clima se hubiese contagiado de su pena. Encontrar a su madre muerta, degollada en el jardín de su propia casa había sido un golpe horrible.
Sintió ganas de volver a ver el sol, entonces recordó que poco antes de aquel amargo día habían instalado las nuevas cortinas Britelux, un nuevo ingenio cuyo tejido era capaz de retener la imagen de los días de sol en su lado exterior y proyectarlos por la cara que daba al interior de la casa en los días de lluvia, de esta manera podía disfrutar de la vista de un precioso día soleado incluso en los perores días de tormenta.
Presionó el botón de inicio en el mando a distancia y, de forma inmediata, la cortina comenzó a cubrir el gran ventanal del salón. Tardó unos segundos en colocarse en posición y comenzar la imagen. Era un precioso día primaveral, se preguntó de cuando sería la imagen, pronto obtuvo la respuesta.
Vio como su madre aparecía en la escena caminando lentamente por el jardín, llevaba la ropa del día en el que todo había sucedido. Su corazón saltó dentro de su pecho, apenas podía creer lo que estaba viendo, apartó la mirada, sabía que podía estar a punto de ver como había sucedido todo, podía estar a punto de ver la cara del ejecutor...
Muchas veces lo había soñado, había perseguido en sueños al criminal sin poder llegar a verle la cara, entonces se despertaba en medio de la noche y buscaba refugio en los brazos de su marido. No habría podido superar aquel mazazo sin su ayuda; sabía que tener a su madre en casa había deteriorado su vida en común, pero desde el día en que ella había muerto, él se había mostrado más relajado y le había dado todo el apoyo posible para superar el dolor de la pérdida.
Obligándose a sí misma volvió la cara de nuevo hacia la escena que transcurría en la ventana de su salón. Su madre se había sentado a tomar el cálido sol de los primeros días de primavera, aún no era muy fuerte y era agradable sentarse en el jardín a disfrutar de la agradable sensación de los rayos de sol calentando la piel. Pronto apreció un nuevo personaje en escena, comenzó a hablar con su madre, al principio de forma pausada, pero seria. No podía escuchar lo que decían, pero si se dio cuenta que la persona que estaba de pie frente a su madre estaba poniéndose furiosa, cada vez gesticulaba más y de forma más violenta, de repente desapareció de la escena y retornó pasados unos segundos, llevaba un cuchillo enorme en su mano derecha, llegó donde la anciana y, sin pensarlo dos veces, le hizo un gran corte en la parte delantera del cuello.
Gritó, gritó tan fuerte que su grito se escuchó en cada rincón de la casa, no podía creerlo, había visto como mataban a su madre y había visto al autor, lo había visto con total claridad. El terror más profundo se apoderó de su ser, en este momento veía como su marido retornaba hacia la puerta de la casa con el cuchillo empapado de sangre en su mano.
De repente escuchó un sonido familiar en la puerta, ésta se abrió y oyó la voz de su marido:
- Cariño ya he llegado.
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Impresionante! Me has puesto la piel de gallina! DMM
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