jueves, 10 de diciembre de 2009

Voluntad informática

Es curioso lo que me sucede con la impresora de mi oficina. Admito sin inmutarme que funcione con vida propia, que haga lo que le apetece como le apetece y cuando le apetece.

Si mi televisión seleccionase el canal que le viniese en gana o mi coche decidiese girar a la dirección opuesta a la que yo deseo, montaría en cólera, llevaría inmediatamente la tele/el coche al servicio técnico y me quejaría amargamente.

Y es que nos han acostumbrado a que los inventos informáticos no sigan nuestras instrucciones ni ninguna regla con algún atisbo de lógica, si no que funcionen bien de forma aleatoria y, el resto del tiempo, a su voluntad.

En fin, que seguimos con la cuenta a tras para la Navidad, cada día más cerca y cada día quedan menos dulces en la bandeja de mi cocina.



JLS

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